Análisis iconológico

La evolución del arte de cualquier pintor, está influido por un entorno y una cultura social y artística. El lenguaje inicial es un esbozo y se va transformando con el genio artístico. A parte de contenido y forma en las obras, se valora la maestría técnica. La interrelación de los diferentes modos de expresión de los artistas coetáneos en un lugar o región, es lo que constituye un estilo.

Son artistas de renombre y coetáneos a nuestro autor, Luis Fernández, Joaquín vaquero Palacios, Alfredo Aguado, marola, Vidau, Aurelio Suárez, Orlando Pelayo, César González-Pola y Antonio Suárez. De todo este grupo, José Purón Sotres es el último pintor asturiano artesano, figurativo y academicista.

Su obra bebe del realismo al expresionismo, pasando por el romanticismo, el cubismo y el fauvismo. Su estilo, temas e ideologías son las mismas a pesar del paso de los años, pero su evolución técnica es abismal. En sus cuadros aparecen seres vivos y figuras humanas felices, observa la naturaleza.

Es claramente un pintor regionalista que con el paso del tiempo va resolviendo sus propios planteamientos, estudios de luz, composiciones, movimiento y expresión. Evoluciona con gran oficio, habla un lenguaje propio a través de la paleta, pasando del dibujo a la mancha.

Goza de una numerosa obra pictórica, plena de estética y biografía, comentan sus amigos José R. Tolívar, Antonio Trevín Lomban y Manuel Avello. Vemos una luz de oro, filtrada, matizada y suave. Excelentes soluciones en el manejo de los colores que crean verdaderas obras maestras.

Purón es un hombre maleable y a la vez duro y tenaz, muy humilde y lleno de candor y sagacidad. Pintor de Llanes y de lo llanisco, de sus paisajes, de sus árboles, caminos, piedras, personajes, nubes, prados, aguas, cielos, manzanas, gallos, el pan del ramo, mujeres con pescado, retratos etc. Pintor caudaloso que habla de Llanes con sus pinceles con incansable entusiasmo. Pinta la Basílica, bien de forma exenta, bien como escenario de procesiones, bodas, danzas o como fondo de retratos y escenas costumbristas.

El bodegón aparece continuamente en su obra, pinta las manzanas, como elemento protagonista y las pinta de diversas formas y colores. Las manzanas se retratan junto a higos, limones, calabazas, lombardas, cerezas y coliflores, sidra, animales y aperos rurales, gitanos, pescadores y alguna marina.

Su pintura es pura, no tiene connotaciones ni simbolismos, pinta todo aquello que tiene a su alrededor con la única intención del deleite y disfrute de lo decorativo. Hace composiciones simétricas con cuadros divididos en dos. Grupos de tres en cada lado del lienzo, es una visión táctil, que viene de la influencia estética de Cezánne.

Con el curso del tiempo vemos en los 70,  unos lienzos plenos de  vibración infundada en el expresionismo. Es cuando vemos tormento, deformaciones, expresión de los estado de ánimo, colores naranjas y violetas y perspectivas distorsionadas. Se fija en el gesto, en  la mueca, representa una sátira, un carnaval, su pintura se torna casi goyesca.